Para resiliencia, la nuestra ¡Feliz y reivindicativo Orgullo 2022!

      ¿Conocéis esa sensación de alarma cuando todo tu cuerpo quiere estar preparado ante la posibilidad de que algo malo ocurra? Esa sensación no está basada en un miedo irracional para las personas del colectivo LGTBI+, sino que parte de la propia experiencia personal y que se queda grabada en nuestros cuerpos y nuestras mentes, condicionada, como dirían mis colegas psicólogos. Aún recuerdo una noche de fiesta por las calles de Moncloa, en la que un grupo de chicos nos empezaron a llamar maricones y bujarras con tal nivel de asco y agresividad, corriendo hacia nosotres, que creíamos que no saldríamos de ahí vivos. También recuerdo cómo, en otra ocasión, paseando de la mano de un chico por el barrio de Delicias, un hombre se bajó del coche con una vara para recriminarnos nuestra actitud, como si acabáramos de robar su casa. Y ya en mi querido barrio de Puerta del Ángel, son muchas las ocasiones que con mi pareja observamos miradas de desaprobación y algún grito de desprecio cuando salimos a pasear juntos.

   Todos estos recuerdos y vivencias se repiten en mi mente frecuentemente, y, especialmente, con cada uno de los muchos casos de agresiones que ocurrieron durante 2021, pues rebasaron la frontera de lo verbal para pasar al daño físico; con cifras alarmantes, y hasta al asesinato, como en el caso de Samuel en A Coruña, donde se volvió a poner en duda la LGTBIfobia que sufrimos. Sí, el miedo volvió a inundar cada poro de nuestra piel porque sabíamos que algo estaba pasando.

   Personas que, como yo mismo, llevábamos a cabo un trabajo institucional, lo comprendimos rápido: los matones del cole, los acosadores, los que solo saben llenar sus vidas con el insulto a los demás, ya no pasaban vergüenza con sus discursos machistas o LGTBIfóbicos, sino que ahora lo decían con la cabeza alta y ante el silencio del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Madrid, que con ello les legitimaba. En mi experiencia como Vocal Vecino del distrito de Latina, cuando esto se producía, no me dolía tanto el discurso triste y feroz de la ultraderecha, como la complicidad de mis compañeros del equipo de gobierno, que se mantenían sumisos, callados ante lo que se decía; ese dolor se hacía más amargo cuando eras consciente de que entre las vocalías vecinales había personas del colectivo LGTBI+.

   ¿Qué había pasado? ¿Cómo era posible que mantuvieran la compostura ante las palabras denigratorias y excluyentes contra el colectivo, que nos negaran el derecho a ser familia, e incluso llegaran a relacionarnos con la pederastia, cuando a mí y al resto de mi grupo se nos revolvían las tripas? La respuesta era sencilla: nada en la derecha había cambiado, las personas del colectivo en sus filas habían asumido que era normal tener que escuchar esas palabras con tal de estar en el poder.

   Y es que, sí, había algo que nos diferenciaba: nosotros sabemos quiénes somos, como nos queremos expresar y generamos vínculos con quien queremos, en cualquier lugar y espacio, o al menos luchamos para lograrlo. Ellos, sin embargo, ven todo esto como una meta inalcanzable, incluso demasiado rebelde. Mientras que para nosotros estos son objetivos prioritarios e ineludibles, la base de una sociedad justa, ellos se conforman con una vicealcaldesa que pone una bandera arco iris en la plaza Pedro Zerolo que no dura ni 24 horas. Nosotros la tenemos colgada todo el año.

   Esta experiencia como militante de Más Madrid y persona LGTBI+, no ha hecho otra cosa que hacerme sentir orgulloso de estar en un equipo, un partido, una familia que siente y empatiza con ese dolor y que lo defiende con firmeza y contundencia. Por ello, mi homenaje en este texto a todas esas personas de Más Madrid que han mostrado las mayores de las resiliencias llevando a los plenos iniciativas en favor del colectivo LGTBI+ a lo largo de estos años. Ello a pesar de que les supusieran un rato de gran tensión delante de un micrófono y les negaran todo su argumento pese a estar bien fundamentado en datos y de que lo vivían como algo propio. Nos queda mucho por aprender y mejorar para otorgar su espacio a todas las realidades, pero ser consciente de ello ya es un gran logro como organización. Gracias por estos años llenando con esas iniciativas las Juntas de Distrito, los Ayuntamientos y la Asamblea en defensa de la visibilidad y derechos del colectivo.

   Este año, desde Más Madrid y el sectorial LGTBI+ tenemos la alegría de volver al Orgullo de éste 2022 con diferentes acciones a lo largo de los meses de mayo y junio, que culminarán en la manifestación del 9 de julio con la energía, la sonrisa y la fuerza que nos caracteriza. Pero el Orgullo que siento no es solo por saber que Más Madrid estará ahí en esas fechas señaladas, sino porque se ha trabajado a lo largo de estos años para llenar las instituciones de color que mejora nuestras vidas, a pesar del gris que nos gobierna, y, con ello conquistar las calles de la auténtica libertad que nos merecemos. Para nosotros y las futuras generaciones. ¡Feliz y reivindicativo Orgullo 2022 Más Madrid!

José Antonio Prieto es miembro de la Asamblea Más Madrid Latina y LGTBI+

Entradas relacionadas

Un comentario en «Para resiliencia, la nuestra ¡Feliz y reivindicativo Orgullo 2022!»

  1. Me ha encantado el artículo de la persona voxal vecino del distrito de latina, cómo ha contado su experiencia y el dolor y miedo que se siente cuando no respetan tu libertad. Estamos en un mundo en el que hay que seguir luchando por derechos ya conseguidos pero que te das cuenta que se pueden perder en un pis pas. Ni un paso atrás.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *